𝗡𝗼 𝗲𝗿𝗲𝘀 𝘁𝗮𝗻 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗰𝗿𝗲𝗲𝘀… 𝗻𝗶 𝘁𝗲 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗲𝘀 𝘁𝗮𝗻𝘁𝗼

, 0 Comentarios

No eres tan como crees… ni te conoces tanto

Una reflexión sobre el autoconocimiento emocional

Si te pregunto por qué haces lo que
haces, seguramente me lo explicarías.
Y además, bien.
Con lógica.
Con argumentos.
Con sentido.

Pero hay algo que no solemos ver.

Muchas veces no explicamos por qué
hacemos las cosas… explicamos lo que necesitamos creer sobre ellas.

Porque hay decisiones que no se toman en
la parte de ti que habla. Se toman antes.
En un lugar más automático… más rápido…
donde no siempre llegas.

Y luego vienes tú y…
Lo ordenas.
Lo explicas.
Lo justificas.

Por eso todo encaja tan bien cuando lo cuentas.
Porque la mente es muy buena haciendo
coherente lo que ya hiciste.

Pero que sea coherente… no significa que sea verdad.


Hay una parte de ti que decide.
Y otra que construye la historia.
Y la que construye la historia… es la que habla.

Por eso hay cosas de ti que tienes muy claras.
“Yo soy así.”
Y lo dices con convencimiento. Sin dudar.
Como si fuera algo fijo.
Como si siempre hubiera sido así.

Pero… ¿y si no es tu forma de ser?
¿Y si es tu forma de protegerte?

Porque muchas cosas que llamas “tu forma de ser” no son quién eres…

👉 son cómo aprendiste a no sentir ciertas cosas.


“Yo soy exigente”… pero no toleras fallar.
“Yo soy independiente”… pero confiar te cuesta.
“Yo soy fuerte”… pero no te permites mostrarte vulnerable.
“Yo soy muy racional”… pero sentir te incomoda.

Y claro… como llevas años funcionando así,
te parece que eso eres tú.

Pero no todo lo que repites… te define.
Muchas cosas que haces no son elección.

👉 son defensa.

Formas que en algún momento te ayudaron.
Formas que te protegieron.
Formas que tuvieron sentido.

Pero ahora son anticuadas.


Hoy sigues reaccionando igual,
aunque ya no estés en el mismo lugar.

Y eso se nota en cómo:

  • decides
  • te relacionas
  • trabajas

Pero sobre todo…
se nota en lo que evitas.

Porque muchas veces no haces lo que quieres.
Haces lo que te tranquiliza.

Y ahí está el punto.

No eliges lo mejor.
Eliges lo que menos te incomoda.

Y luego… lo explicas.


No es que te mientas.
Es que no siempre te ves.

Y cuando no te ves… te cuentas.
Te cuentas que eres así.
Que así funcionas.
Que así eres.

Pero no siempre es verdad.

Muchas veces es solo
la forma más sofisticada que has encontrado
de no mirar lo que te cuesta.


Por eso el autoconocimiento emocional no es decir:
“yo soy así”.

👉 eso es describirse.

El autoconocimiento emocional es ver para qué haces lo que haces.
Es ver qué evitas.
Qué te incomoda.
Qué necesitas controlar.

Porque ahí… es donde estás tú.


Y cuando empiezas a verlo… algo cambia.

Ya no reaccionas igual.
Ya no te crees todo lo que te cuentas.
Ya no necesitas justificar tanto.

Empiezas a parar.
A mirar.
A elegir.

No siempre.
Pero cada vez más.


Y ahí aparece algo distinto.
Más libre.
Más honesto.
Más tuyo.

Porque cuando dejas de protegerte todo el tiempo…

👉 empiezas a vivir.


Y lo más complejo es esto…

Mientras no lo veas,
seguirás creyendo que eliges…

cuando en realidad repites.